MONASTERIO DE SAN JUAN DE CORIAS

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En la parroquia de Santa Maria de Corias se encuentra el monumento histórico más importante de los conservados en esta zona: el monasterio benedictino de San Juan, fundados por los condes Piniolo Xemeniz e Ildoncia o Aldonza Muniosis en el siglo XI y reconstruido con posterioridad.

Como en otros muchos casos, sus orígenes están envueltos en una leyenda piadosa, con la acostumbrada intervención del elemento sobrenatural. Según esta leyenda, los condes fundadores, sin hijos y poseedores de grandes riquezas concibieron la idea de erigir un cenobio en honor a San Juan Bautista para ser poblado por monjes de la Orden y así tener “hijos espirituales” ya que Dios le había negado los terrenales. Acordaron conservar su proyecto en el mayor secreto, aplazando su realización por diversas causas, hasta que una noche, Suero, el escudero del Pinolio, oyó una voz en sueños que le ordenaba estimular a su señor para la realización del monasterio en el lugar denominado Corias.

Lo cierto es que el año 1032 se decidió la erección del cenobio que no estuvo exento de problemas. El sitio elegido para el emplazamiento era un lugar áspero, casi abandonado, en medio del cual se alzaba una capillita. El lugar no pertenecía por completo al conde Pinolio, sino que también era de otro noble al que hubo que comprarle su parte a cambio de una heredad patrimonial. En 1043 los doce primeros monjes y el abad Ariano comenzaron la vida monástica en este nuevo monasterio. En el siglo XV, el cenobio de Corias sufrió una decadencia motivada por la regencia de obispos o dignatarios eclesiásticos que no vivían en Corias y sólo acudían allí para cobrar sus rentas. En 1832 murió el último abad benedictino y tres años después, se estableció una comunidad dominica que levantó poco a poco la riqueza del monasterio.

Poco es lo que se conserva de la obra antigua. A mediados del siglo XVIII desapareció casi todo en unas obras de reconstrucción. En 1795 estaban terminadas las fachadas y en el interior se trabajaba en el hermosa claustro actual y en la sacristía. Ya estaba terminada la iglesia y en su ábside principal colocado un retablo de madera policromada que representa el milagro que dio lugar a la fundación.

Como características arquitectónicas, cabe señalar que es un conjunto monumental de 8000 metros cuadrados con una inspiración herreriana, lo que ha dado motivo a que se le denomine “El Escorial Asturiano” . Los planos fueron aprobados por Ventura Rodríguez. La iglesia en neoclásica, notable por sus dimensiones, con una airosa cúpula en piedra y unas proporciones arquitectónicamente perfectas. Todos los altares son tallados en nogal, churriguerescos y dorados.

Se conserva también en una capilla lateral un Cristo Románico, procedente de la primitiva iglesia, que es la joya más preciada del monasterio. La fachada principal, de piedra blanca y el claustro neoclásico de piedra y mármol cierran el conjunto.