El palacio de Toreno, También llamado
Queipo de Llano, es actualmente sede de la casa consistorial. Fue
construido a principios del siglo XVIII, según consta en una
inscripción situada en una de las columnas del patio central.
Posee características similares a la de tantos otos palacios
de los siglos XVII y XVIII. Es de planta cuadrada y posee líneas
severas. El gran patio central, rodeado de los cuatro cuerpos del
edificio, es amplio y de estilo sencillo, con pavimento de cantos
rodados.
Sobre la portada principal lucen dos escudos con la armas de los condes
de Toreno: de oro, con tres fajas de sinople. En jefe tres lises de
azur, puestas en faja. Bordura cosida de oro con una rama de parra,
de sinople con racimos de uva de su color.
Dando referencia a las plantaciones de viñedo que desde época
romana perduran hasta la actualidad. Gran y sorprendente auge es el
que tiene el Vino de la Tierra de Cangas, que desde la segunda mitad
del siglo XIX viene obteniendo premios en diversos concursos internacionales.
Los escudos de los Toreno o de los Queipo no sólo los podemos
ver en la casa consistorial. El concejo de Cangas está inundado
de blasones heráldicos de esta familia, por lo que se deduce
la notoriedad tan manifiesta que tuvieron en toda la zona.
El título de Conde de Toreno fue concedido
el 12 de noviembre de 1647 por Felipe IV a Alvaro Queipo de Llano,
caballero de la Orden Militar de Santiago, Consejero Real de Hacienda,
Corregidor de Madrid y Granada y gentilhombre el citado monarca. Le
fueron sucediendo en el condado, don Fernando Queipo de Llano, caballero
de Santiago y tres Fernandos más.
El quinto conde de Toreno fue don José
Joaquín Queipo de Llano, poeta e historiador, nacido en Cangas
hacia 1727. Fue hombre de amplia cultura literaria y científica,
siendo de por vida un apasionado del estudio. Socio fundador de la
sociedad Económica de Amigos del País, amigo del conde
de Campomanes, de Floriblanca y de Jovellanos, murió en su
pueblo natal en 1805.